PAN, PRI y MC convirtieron el Congreso en tribuna de reclamos rumbo a 2027

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CIUDAD DE MÉXICO.— El Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum no sólo generó un balance de los resultados de su administración; la sesión del Congreso de la Unión se convirtió también en escenario para que PAN, PRI y Movimiento Ciudadano fijaran una postura crítica frente al Gobierno federal.

 

Uno de los discursos más duros fue el del coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, quien cuestionó los resultados en materia de seguridad y acusó al Gobierno de “maquillar” las cifras de homicidios. El panista utilizó como argumento las diferencias metodológicas en los registros de incidencia delictiva y sostuvo que los datos oficiales no reflejan toda la dimensión de la violencia, particularmente en homicidios y desapariciones.

 

Anaya también llevó a la tribuna los casos de Ernesto Ruffo y Rubén Rocha Moya. Calificó a Ruffo como “preso político” al cuestionar su proceso por presuntos delitos relacionados con una red de huachicol fiscal, mientras que vinculó el debate sobre Rocha con señalamientos realizados desde Estados Unidos sobre presuntos nexos con una facción del Cártel de Sinaloa. Se trata de acusaciones que forman parte de una confrontación política y que deben distinguirse de responsabilidades judicialmente acreditadas.

 

Desde el PRI, su dirigente nacional y senador Alejandro Moreno acusó al Gobierno de Morena de mantener una actitud “autoritaria y totalitaria” y afirmó que existe una persecución contra su partido y la oposición. El priista aprovechó además la tribuna para plantear una alianza entre las fuerzas opositoras rumbo a las elecciones de 2027, con la intención de recuperar espacios legislativos y, posteriormente, disputar la Presidencia.

 

Por Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio Riojas centró sus críticas en los privilegios y en el funcionamiento de las instituciones. Cuestionó particularmente a la Fiscalía General de la República, encabezada por Ernestina Godoy, al señalar que, desde su perspectiva, ésta responde con mayor rapidez cuando se trata de adversarios o aliados políticos que cuando ciudadanos presentan denuncias. Al mismo tiempo, Colosio marcó distancia de una oposición automática y sostuvo que existen asuntos, como la soberanía nacional, en los que debe prevalecer el interés de México.

 

Las críticas opositoras tuvieron respuesta desde Morena. La senadora Martha Lucía Micher defendió los resultados de la administración y reprochó a la oposición utilizar la violencia como argumento político. Recordó además el papel de Genaro García Luna durante gobiernos anteriores para cuestionar la legitimidad de las críticas en materia de seguridad.

 

Así, más allá de las cifras presentadas por la presidenta, la entrega y discusión de su Segundo Informe dejó clara otra realidad política: la oposición ya utiliza la tribuna legislativa como plataforma para construir su discurso rumbo a 2027, mientras el oficialismo defiende los resultados de la administración y el proyecto de la llamada Cuarta Transformación.

 

Para la ciudadanía, el contraste entre ambas posiciones queda ahora sobre la mesa: los resultados que presume el Gobierno frente a los señalamientos de sus adversarios, muchos de ellos sustentados en casos y problemas que permanecen abiertos al debate público y, en algunos casos, a la resolución de las autoridades correspondientes.