Asfixian a transportistas en Altamira, diez empresas cierran
Sandra Sosa/Altamira
Los retrasos en el pago de servicios de transporte de carga están llevando al límite financiero a pequeños empresarios en Altamira, donde al menos 10 transportistas han tenido que abandonar la actividad al quedarse sin liquidez para mantener sus unidades en operación.
Eduardo Tijerina Flores, delegado de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos (Conatram), advirtió que el problema afecta principalmente a los llamados hombre-camión, quienes dependen de una o dos unidades para generar ingresos y no cuentan con suficiente capital para resistir periodos prolongados sin cobrar.
Explicó que mientras las empresas contratantes pueden tardar uno o hasta dos meses en pagar los servicios, los transportistas deben cubrir de manera constante el combustible, las reparaciones mecánicas, el mantenimiento y las refacciones necesarias para seguir trabajando.
Esta situación genera un desequilibrio financiero que amenaza la permanencia de los pequeños transportistas, quienes terminan utilizando sus propios recursos para sostener operaciones sin tener certeza sobre cuándo recibirán el dinero que les corresponde.
“Tenemos muchos compañeros que tienen una unidad, dos unidades, y obviamente el pago a un mes o a dos meses a ellos los acaba”, señaló.
El delegado de Conatram indicó que la problemática no solamente compromete el patrimonio de los transportistas, sino que también pone en riesgo la actividad económica de otros negocios relacionados con el sector, como talleres mecánicos, electricistas y proveedores de refacciones.
Advirtió que una disminución en las operaciones de carga tendría repercusiones para toda esta cadena de servicios, al reducir los ingresos de establecimientos que dependen del movimiento de las unidades que trabajan en el Puerto Industrial de Altamira.
Tijerina Flores sostuvo que el gremio ha buscado soluciones mediante reuniones previas; sin embargo, ante la falta de respuestas satisfactorias, los transportistas han decidido endurecer sus exigencias para conseguir pagos oportunos y mejores condiciones de operación.
La inconformidad ha escalado hasta el anuncio de posibles bloqueos en los accesos al puerto, como medida de presión para que las empresas atiendan sus demandas y se evite que más pequeños transportistas tengan que abandonar una actividad fundamental para el movimiento de mercancías en la región.