Con música huasteca, familia honra a sus difuntos en el cementerio.
Por Alex Ruiz
Entre guitarras, canciones y recuerdos, una familia de músicos acudió este 2 de noviembre al cementerio municipal de Tampico para visitar las tumbas de sus seres queridos y mantener una tradición que han conservado durante décadas.
Daniel Ramírez Bonilla explicó que cada año se reúnen frente a las tumbas de sus abuelos, María Flocina y Epifanio, así como de su padre, Daniel Ramírez Ochoa, para dedicarles algunas canciones, pues provienen de una familia reconocida por su trayectoria en la música huasteca.
“Nos reunimos aquí como familia a cantarle a nuestros muertos. A través de la música venimos a recordarlos y a honrarlos en un día como hoy”, comentó.
Por su parte, Juana Victoria Ramírez Ochoa, de 82 años, compartió que esta fecha se vive con alegría, pero también con nostalgia por la ausencia de sus familiares. Incluso, señaló que una de las canciones que más le gusta interpretar durante estas visitas es Amor Eterno.
La familia permanece alrededor de una hora y media en el camposanto y después continúa con la tradición en sus hogares, donde coloca altares con fotografías, veladoras y ofrendas.
“Es muy bonito tenerlos en vida y es muy bonito también recordarlos cuando ya no están, porque el que recuerda a sus difuntos, ellos nunca mueren, siempre están en nuestro corazón”, expresó.