Desaparecen la mitad de los apiarios en Altamira; alertan por la muerte de abejas

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Sandra Sosa/Altamira

 

La actividad apícola en Altamira enfrenta una severa reducción: de los aproximadamente 20 apiarios que existían en el municipio, actualmente sobreviven alrededor de 10, mientras la producción de miel cayó hasta un 50 por ciento durante este año.

 

Pablo del Ángel Calles, apicultor altamirense, atribuyó esta situación a una combinación de factores climáticos y ambientales, entre ellos las altas temperaturas, las lluvias excesivas y el uso de pesticidas y herbicidas en las zonas agrícolas.

 

Uno de los casos que más preocupa al productor ocurrió en el ejido El Plátano, donde perdió un apiario completo de 15 colmenas por una presunta intoxicación de las abejas con agroquímicos.

 

El afectado indicó que reportó el caso ante las autoridades federales, pero le solicitaron fotografías para documentar los daños, una exigencia que, aseguró, resulta difícil de cumplir cuando la mortandad se descubre después de la aplicación de los productos químicos.

 

“Tenemos afectaciones por muchos químicos que tiran los agricultores; en Altamira hay mucha agricultura, mucha ganadería y tiran mucho herbicida, pesticidas también. Lo hacen manual, en dron, tractor, mata a las abejas”, denunció.

 

El apicultor explicó que la aplicación de estas sustancias mediante distintos métodos representa un riesgo para las colonias de abejas, cuya supervivencia es indispensable para mantener la producción de miel y contribuir a la polinización de los cultivos.

 

Detalló que a este problema se suma el comportamiento irregular del clima, pues las temperaturas elevadas y el exceso de precipitaciones también afectan las condiciones necesarias para el desarrollo de la actividad apícola.

 

La reducción de apiarios refleja las dificultades que enfrenta el sector para sostenerse, ya que la pérdida de colmenas implica no solo menores cosechas, sino también inversiones adicionales para intentar recuperar la producción.

 

Del Ángel Calles lamentó, además, que los apoyos destinados a los apicultores sean insuficientes para enfrentar las pérdidas provocadas por las condiciones ambientales y la presunta exposición de las abejas a sustancias químicas.

 

Agregó que la supervivencia de la apicultura en Altamira depende de atender los factores que amenazan a las colonias, particularmente los efectos de los agroquímicos, y de generar mejores condiciones para que los productores puedan mantener sus apiarios.