Más vale tarde que nuca

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David Ed Castellanos Terán

@dect1608

 

Más vale tarde que nuca

 

El calentamiento global ya no espera; es más, vamos tarde en la agenda climática y seguimos pegándole una goliza al planeta como si fuera nuestro principal adversario.

 

Lo bueno es que en Tamaulipas desde hace ya varios años se trabaja en el impulso de energías limpias, y hoy el gobernador Américo Villarreal Anaya habla de ordenar, recuperar y rehabilitar los recursos naturales del estado, precisamente, para convertir el discurso ambiental en una política pública aplicable y medible.

 

Tamaulipas todavía conserva patrimonio natural suficiente para convertirse en una potencia energética, industrial y logística sin destruir completamente su entorno.

 

Y el jefe del ejecutivo está consciente de que las lagunas contaminadas de Reynosa, los cuerpos de agua sometidos durante años a descargas irregulares, los problemas de saneamiento en la zona sur, los tiraderos clandestinos y los pasivos ambientales heredados por décadas de desarrollo sin planeación no desaparecen con declaraciones bien intencionadas, sino con inversión, vigilancia, y sanciones.

 

Por eso resulta relevante que el gobernador haya puesto especial énfasis en proyectos de tratamiento de aguas residuales, recuperación de espacios naturales y expansión de energías limpias en la ejecución de su plan de desarrollo; todo eso son señales correctas, pero se ocupan resultados.

 

Y entonces, el domingo en su estelar programa “Diálogos” o como se llame, habló de los más de nueve proyectos eólicos anunciados para Tamaulipas que representan una oportunidad extraordinaria para la entidad, y sí, para la eternidad. Lo mismo ocurre con la recuperación de la Laguna La Escondida en Reynosa.

 

Sin embargo, ambos proyectos comparten el mismo riesgo: que la burocracia termine avanzando más rápido que las obras, y eso sería imperdonable.

 

Porque mientras el Gobierno del Estado habla de sustentabilidad, el resto del país está entrando a una competencia feroz por atraer inversiones asociadas a energías limpias, agua industrial y cadenas de suministro sostenibles.

 

Quien llegue tarde perderá.

Así de simple.

 

En la intimidad…. Por quinto año consecutivo, Radio UAT recibirá un reconocimiento internacional de la Asociación de las Televisiones Educativas y Culturales Iberoamericanas por sus aportaciones al Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano.

 

No es un premio menor.

 

Tampoco es producto de la casualidad.

 

Los reconocimientos internacionales son particularmente ingratos porque no se obtienen mediante relaciones públicas ni discursos locales. Se consiguen cuando el trabajo resiste la comparación con instituciones de distintos países.

 

Detrás de esa distinción existe un mensaje político y universitario que merece atención.

 

La administración del rector Dámaso Anaya Alvarado ha entendido que la universidad moderna no puede limitarse a formar profesionistas; también debe producir conocimiento y comunicarlo.

 

Parece una diferencia menor.

 

No lo es.

 

Durante décadas, muchas universidades públicas mexicanas se conformaron con generar información que terminaba archivada en bibliotecas o repositorios académicos.

 

La divulgación científica cambió esa lógica.

 

Hoy una investigación que no llega a la sociedad simplemente no termina de cumplir su función.

 

Por eso el reconocimiento a Radio UAT tiene una lectura más profunda que la del simple premio.

 

Habla de una universidad que comienza a proyectarse más allá de sus fronteras geográficas.

 

Habla de una institución que busca presencia nacional e internacional.

 

Y habla también de equipos de trabajo que, lejos de los reflectores políticos, producen resultados concretos.

 

En tiempos donde abundan los discursos, los resultados siguen siendo el lenguaje más convincente.

 

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608